Buscando espacios

Dentro de este ritmo podemos encontrar la cuestión referente al espaci
o que podríamos denominar también vital; que podemos definir como el entorno que cada cual precisa para desarrollarse como persona. Ese lugar, exterior e interior, que buscamos consciente e inconscientemente para poder parar, desacansar, reflexionar y, de esta manera, poder retomar el camino.
Entre todos esos lugares que cada uno elige en función de sus gustos, prioridades, creencias... o un sin fin de razones se encuentran aquellos que de un modo especial están relacionados con la búsqueda de Dios, del Ser... de la Vida.
Así pues, hay personas que alguna vez necesitan parar en una abadía, en monasterio que consiga embriagarlas de paz, de oraciones que se difuminan y se fusionan con el silencio, de cantos evanescentes sencillos que llegan a tocar el alma con cada nota.
Estos espacios son, de algún modo, privilegiados. La atmosfera que rodean su historia y el momento presente invitan gratuitamente a parar el camino, a escuchar el silencio y a mirarse en el espejo del alma para ver cómo es nuestra vida y cómo nos gustaría que fuese. Qué es lo que estamos viviendo y qué es lo que relamente nos gustaría vivir. Son muchas las cuestiones que desde la quietud interior manan a la consciencia de un modo suave y dulce al mismo tiempo y que, en la medida que cuestiona lo que somos, se nos torna amargo, real y, por qué no, también esperanzador.
Es bueno aprovechar las oportunidades que se nos puedan presentar en la vida, porque son pocos los tiempos que el día a día nos brinda para ello. Ojalá dejemos que el corazón busque la fuente en donde el alma pueda saciar definitivamente su sed.